

NEWS

Clases virtuales: Algo que nos ha cambiado la vida




Desde siempre habíamos tenido la costumbre de asistir a nuestras clases presenciales, compartir con nuestros compañeros, reír, jugar y todo con el “cálido contacto”, sin embargo, este año las cosas cambiaron y tuvimos que salir de nuestra zona de confort hacia unas circunstancias diferentes para recibir clase, mediante la metodología virtual.
Ante las circunstancias y momentos críticos actuales, las actividades cotidianas tuvieron una transformación, en este caso, la educación. Como estudiante, he evidenciado ciertas contraindicaciones que tiene esta metodología; pero, no todo ha sido en vano. Al comienzo nos tomarnos un tiempo para adaptarnos a los sistemas, plataformas y alternativas de educación que ofrece el colegio. Después de eso, nos hemos esforzado para propiciar un ambiente adecuado y sentirnos unidos.
A pesar de altercados como falencias en el internet, el agotamiento tanto físico como mental que sentimos al estar tanto tiempo frente a una pantalla, con buena actitud y voluntad hemos tomado este espacio e interesarnos en las clases.
Para muchos de los jóvenes, incluyéndome, esto ha sido un reto, un obstáculo más en el arduo camino estudiantil y ha traído varias ventajas, tales como la capacidad de aprender desde la comodidad de nuestra casa, la evasión del tráfico en las mañanas, espacios para compartir e interactuar más con nuestros seres queridos, pero, ¿cuándo podremos volver a vernos, lo haremos antes de que finalice el año, o tendremos que esperar aún más?
Esto no lo sabemos, pero, con lo anterior, podemos concluir que ha sido difícil, no ha sido tan sencillo como una vez pensamos, pero debemos agradecer porque podemos seguir recibiendo educación, estando juntos en la distancia y salir adelante en con las clases virtuales.
Escrito por: María Alejandra González Gacharná - grado 11°